Por Jillian Paige
Si alguna vez dijiste “¡Gracias, tú también!” cuando tu camarero solo dijo “Disfruta tu comida”, este artículo es para ti.
Con mucha frecuencia, en la vida, tratamos de mantener conversaciones ligeras en lugar de escucharnos de verdad. En el arte, y especialmente en el teatro y en el cine, ansiamos una conexión humana genuina. El ejercicio de repetición de la técnica Meisner puede ayudarnos a lograrlo tanto actoral como terapéuticamente.
Sanford Meisner d el ejercicio de repetición para sacarnos de la cabeza. En el libro “Sanford Meisner on Acting”, dice: “Un compositor no escribe lo que cree que sería efectivo; trabaja desde el corazón. Decidí que quería un ejercicio para actores en el que no hubiera intelectualidad. Quería eliminar todo ese trabajo mental, quitar toda la manipulación mental y llegar al lugar de donde vienen los impulsos”.

Continúa: “Partí de la premisa de que si repito lo que oigo decir, mi cabeza no funciona, estoy escuchando, y hay una eliminación absoluta del cerebro… Eso es repetición, que conduce a impulsos. No es intelectual. Es emocional e impulsivo, y gradualmente, cuando los actores a los que entreno improvisan, lo que dicen –como lo que escribe el compositor– no surge de la cabeza sino que surge verazmente de los impulsos”.
La repetición tiene muchos beneficios para los actores que quieren salir de sus pensamientos, pero este ejercicio tiene un beneficio que va mucho más allá de evadir la timidez.
La cuestión es la siguiente: los seres humanos anhelan ser escuchados y comprendidos. El ejercicio de repetición permite a las personas no solo ser escuchadas y tomadas en serio, sino también convertirse en oyentes expertos y personas que se centran firmemente en lo que dicen. Por eso, la repetición no solo es útil en el mundo de la actuación, sino que también es una herramienta científicamente probada para demostrar comprensión y cultivar la confianza, llamada "espejo" en psicoterapia. El reflejo se utiliza para mostrar empatía y fomentar la seguridad.
En su ensayo “Mirror, Mirror: Our Brains Are Hardwired for Empathy” (Espejo, espejo: nuestros cerebros están programados para la empatía), la psicoterapeuta corporal Babette Rothschild afirma: “Parece que estamos programados para sentir la felicidad y el dolor de los demás con más profundidad de lo que jamás imaginamos. Además, el camino real hacia la empatía es a través del cuerpo, no de la mente”.
Cuando repetimos lo que acabamos de escuchar y prestamos mucha atención al comportamiento humano de la persona que tenemos frente a nosotros, esta no se predispone a sentir alegría. Nuestro cerebro no puede evitar sentirse feliz cuando nos vemos reflejados en él.

Un estudio de 2009 realizado en la Universidad de Ghent descubrió que los centros de recompensa de nuestro cerebro se activan cuando alguien imita nuestro comportamiento o nuestras palabras. Cuando alguien repite exactamente lo que acabamos de decir, nos sentimos escuchados, comprendidos, similares y aceptados. Aunque el propósito del ejercicio de repetición es comunicar honestidad en lugar de palabras amables, la acción de repetir lo que acabamos de escuchar es intrínsecamente terapéutica, incluso si no se percibe bien.
Así que la próxima vez que estés cantando, intenta repetir lo que sientes en ese momento. Deja que la verdad de lo que sientes te golpee y te afecte sin juzgar. De manera similar, la próxima vez que estés en una conversación, intenta repetir lo que acabas de escuchar en ese momento. Refleja lo que la persona acaba de decir y afirma que la has entendido completamente sin juzgarla.
En tu arte y en tu vida personal serás testigo de cómo el ejercicio de repetición produce cosas asombrosas.
La repetición la actividad físicamente difícil
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